SOP en 2026: por qué el enfoque de "una solución para todas" ya no funciona
El diagnóstico más frecuente en consulta de nutrición hormonal sigue recibiendo el tratamiento más genérico. Y eso es un problema.
Cuatro fenotipos. Cuatro realidades distintas.
Los criterios de Rotterdam describen cuatro fenotipos de SOP. No son variaciones menores: cada uno tiene un perfil de riesgo diferente, una respuesta distinta al tratamiento y necesidades específicas a nivel nutricional.
FENOTIPO A
Clásico. Hiperandrogenismo + anovulación + morfología poliquística. Mayor carga metabólica.
FENOTIPO B
Sin imagen poliquística, pero igual de complejo en términos de riesgo.
FENOTIPO C
Ciclos regulares pero con hiperandrogenismo. Suele pasar desapercibido.
FENOTIPO D
Sin andrógenos elevados. El de menor riesgo, pero sigue requiriendo atención.
La resistencia a la insulina: el mecanismo que más impacta.
Entre el 50 y el 70% de las mujeres con SOP presentan resistencia a la insulina, incluso con peso normal. Cuando la insulina está crónicamente elevada, estimula la producción de andrógenos en el ovario e inhibe la SHBG hepática. El resultado: más testosterona libre, más síntomas, ciclos más irregulares.
Hablar de SOP sin evaluar resistencia a la insulina es abordar la consecuencia e ignorar la causa.
Inositol: útil, pero no para todas.
Es el suplemento con más evidencia en SOP y también uno de los más mal usados. Antes de recomendarlo hay que saber si hay resistencia a la insulina de por medio, qué fenotipo estamos tratando y en qué contexto metabólico se encuentra esa mujer. Sin eso, es una apuesta a ciegas.
El tratamiento tiene que ser individualizado. Siempre.
No existe un protocolo de SOP universal porque no existe "el SOP". Existe una mujer con un fenotipo específico, un contexto metabólico particular y una historia clínica propia. El abordaje nutricional debería responder a todo eso.
¿Por dónde empezar?
Si quieres trabajar el SOP con criterio, en la tienda encuentras los dos recursos que más uso en consulta para este contexto: