Hipotiroidismo y Hashimoto no son lo mismo: lo que cambia en tu alimentación
Por qué hay personas que hacen todo bien y sus síntomas de tiroides no mejoran?
Una razón frecuente es esta: están tratando hipotiroidismo cuando en realidad tienen Hashimoto. Y aunque suenan parecido, lo que la alimentación necesita hacer en cada caso no es lo mismo.
La diferencia que importa
El hipotiroidismo es cuando la tiroides produce menos hormona de la que el cuerpo necesita. Puede tener varias causas.
Hashimoto es cuando el sistema inmune ataca la tiroides de forma progresiva. Con el tiempo eso lleva a hipotiroidismo. Pero el origen es completamente distinto: es una condición autoinmune, no solo un problema de producción hormonal.
Esa diferencia cambia el enfoque nutricional. En hipotiroidismo sin origen autoinmune, el trabajo está en asegurarse de que la tiroides tenga los materiales que necesita. En Hashimoto hay una capa adicional: la inflamación del sistema inmune. Y ahí la alimentación también tiene algo que decir.
Los nutrientes que la tiroides necesita para trabajar
La tiroides no produce hormona de la nada. Necesita materia prima específica:
Yodo. El componente básico de la hormona tiroidea. Está en mariscos, pescado de mar y sal yodada. Lo que casi nunca se menciona: el exceso también es un problema, especialmente en Hashimoto. La cantidad importa.
Selenio. El más estudiado en tiroides. Ayuda a convertir la hormona tiroidea en su forma activa y protege al tejido tiroideo. En Hashimoto específicamente, varios estudios, incluyendo una metaanálisis de Fan et al. (2014), mostraron que suplementarlo reduce la actividad inflamatoria contra la tiroides. Fuentes: nuez de Brasil, atún, sardinas, huevo.
Zinc. Trabaja junto con el selenio en la conversión hormonal. Está en carne de res, semillas de calabaza y leguminosas.
Hierro, específicamente ferritina. Este es el que más se ignora. La tiroides necesita hierro para producir hormona. Además, la ferritina baja afecta cómo el cuerpo activa esa hormona en los tejidos. Es muy común en mujeres en edad reproductiva y casi nunca se revisa junto con los estudios de tiroides.
Lo que se debe revisar siempre en consulta de tiroides
Lo primero que me interesa no es si la persona come gluten o no. Es esto: cómo está su consumo de selenio, zinc y hierro? Tiene suficiente vitamina D? Cómo está su intestino?
Esas preguntas tienen respuesta en la alimentación. Y en muchos casos, mover esas variables es lo que marca la diferencia entre alguien que "sigue igual" y alguien que empieza a sentirse como debería.