Endometriosis y alimentación: lo que dice la evidencia (y lo que no)
Hace unas semanas una paciente me llegó a consulta con una lista de alimentos que "no podía comer" porque tenía endometriosis. Eran como 40 cosas. Gluten, lácteos, soya, azúcar, carne roja, huevo, cafeína. Le pregunté cómo se sentía comiendo así. Me dijo: restringida, ansiosa, y sin entender bien por qué evitaba cada cosa.
Ahí está el problema. No en los alimentos. En que nadie le explicó el porqué.
Lo que conecta la endometriosis con lo que comes
La endometriosis es una condición inflamatoria. El dolor que genera tiene que ver con moléculas que el cuerpo produce cuando hay inflamación, y esas moléculas dependen en parte de los tipos de grasa que circulan en el cuerpo. Esos tipos de grasa vienen de lo que comes.
No es que la alimentación cure la endometriosis. Es que hay una conexión real, documentada, entre lo que comes y la intensidad de esa inflamación. Y desde ahí es desde donde trabajo.
Lo que sí tiene evidencia
Omega-3. Es lo que más aparece en los estudios. El EPA y el DHA, que están en el pescado azul, la chía y la linaza, ayudan a reducir la respuesta inflamatoria del cuerpo. Una revisión sistemática publicada en Nutrients en 2022 (Nirgianakis et al.) identificó el omega-3 como la intervención nutricional con mayor respaldo en endometriosis.
Fibra. El estrógeno que el cuerpo ya usó necesita eliminarse. Eso pasa en parte a través del intestino. Si hay estreñimiento o el intestino no está funcionando bien, ese estrógeno puede reabsorberse en lugar de salir. Comer suficiente fibra, de leguminosas, verduras y frutas enteras, ayuda a que ese proceso funcione como debe.
Verduras como brócoli, coliflor y col de Bruselas. Tienen compuestos que ayudan al hígado a procesar el estrógeno de forma más eficiente. No es magia, es química básica.
Reducir el alcohol. Aparece en varios estudios como un factor que interfiere con cómo el cuerpo metaboliza el estrógeno. No es que una copa sea un desastre, pero sí es un factor modificable con evidencia real detrás.
Lo que no tiene suficiente evidencia para justificar una restricción total
El gluten, la soya y los lácteos aparecen constantemente en listas de "prohibidos" para endometriosis. La evidencia para eliminarlos de forma generalizada es débil o inexistente. Hay casos donde puede tener sentido evaluarlo individualmente, pero convertirlos en restricciones automáticas para toda persona con endometriosis no tiene respaldo sólido hoy.
Referencias
Nirgianakis, K. et al. (2022). Effectiveness of Dietary Interventions in the Treatment of Endometriosis: a Systematic Review. Nutrients, 14(1), 19.
https://doi.org/10.3390/nu14010019
Parazzini, F. et al. (2013). Diet and endometriosis risk: a literature review. Reproductive BioMedicine Online, 26(4), 323–336.
https://doi.org/10.1016/j.rbmo.2012.11.013